Una misma pieza cambia por completo según el metal con el que se fabrique. Por eso trabajamos con cuatro: acero inoxidable, forja, aluminio y aluminio soldado.
Conviene conocer qué aporta cada uno antes de decidir. El acero inoxidable resiste el calor y la corrosión, la forja es dura, moldeable y aguanta los cambios de temperatura, y el aluminio combina ligereza e impermeabilidad. El aluminio soldado, por su parte, no se oxida y admite una amplia variedad de diseños y colores. Sabiendo dónde va colocada la pieza y qué debe soportar, le decimos cuál le conviene, aunque la última palabra sobre el acabado siempre es suya.